Colegio Nacional del Notariado Mexicano, A.C.
JORNADA ELECTORAL 2009

INTERVENCIÓN DE MARCO ANTONIO BAÑOS MARTÍNEZ EN LA CEREMONIA PROTOCOLARIA DE FIRMA DEL CONVENIO DE APOYO Y COLABORACIÓN ENTRE EL IFE, EL COLEGIO DE NOTARIOS DEL DF, A. C., Y LA ASOCIACIÓN NACIONAL DEL NOTARIADO MEXICANO, A. C.

Consejero Electoral del Consejo General del Instituto Federal Electoral y Presidente de la Comisión de Capacitación y Organización Electoral, Maestro Marco Antonio Baños Martínez

(TRANSCRIPCIÓN)

Dr. Leonardo Valdés Zurita, Consejero Presidente del IFE;
Notario, Heriberto Castillo Villanueva, Presidente de la Asociación Nacional del Notariado Mexicano
Notario José Ignacio Sentíes Laborde, Presidente del Consejo del Colegio de Notarios del D.F.;
Lic. Edmundo Jacobo Molina, Secretario Ejecutivo del IFE;

La firma del Convenio entre el Instituto Federal Electoral, el Consejo de Notarios del Distrito Federal y la Asociación Nacional del Notariado Mexicano que hoy nos convoca tiene un significado especial en la historia electoral de nuestro país y, de manera particular, lo tiene en la construcción de nuestra democracia electoral.

Entre los notarios públicos y los organismos electorales existe un vínculo histórico, que se remonta a la reforma constitucional de 1946, la cual dispuso que la Secretaría Técnica de la Comisión Federal Electoral y de las 32 comisiones electorales locales recayera en la figura del notario público decano en el Distrito Federal y en las capitales de las entidades federativas.

Tan importantes fueron las contribuciones de los notarios públicos en los momentos de inicio de la nueva era de la organización comicial que hasta antes de la Reforma de 1987, bajo diversas reglas de integración, la Secretaría Técnica de la Comisión Federal Electoral y de las comisiones locales electorales fue atributo exclusivo de los notarios públicos.

Un balance rápido de esta asociación productiva, da cuenta de más de seis décadas de esfuerzos conjuntos entre los notarios públicos y los organismos electorales federales para construir las condiciones indispensables que permitan garantizar a los mexicanos condiciones adecuadas en el ejercicio del sufragio universal.

Tras las reformas electorales de 1987 y de 1990 se trastocaron las bases de esta fructífera cooperación. En adelante, la Secretaría Técnica dejó de ser un cargo con dedicatoria específica a la figura de los Notarios Públicos; y, no obstante que éstos dejaron de ser parte de la autoridad electoral, inició entre el Instituto Federal Electoral y los Fedatarios públicos una nueva, e incluso más importante, era de cooperación interinstitucional.

En los albores de la década de los noventa, había dos objetivos en los que las nuevas instituciones electorales no podían fallar: ser eficaces en el combate a las prácticas del fraude y ser igualmente eficaces en la construcción de confianza en la gestión organizativa de las autoridades comiciales. En el contexto de alta desconfianza prevaleciente a inicios de la década de los noventa, es un hecho que este segundo objetivo habría sido inalcanzable sin la participación activa de los Notarios Públicos.

De esta vocación de entrega incondicionada, por fortuna, tengo pruebas palmarias en el proceder, por ejemplo, de mi muy querido amigo el Notario Público número 84, Don Víctor Hugo Gómez Arnáiz, quien actualmente ocupa la responsabilidad de ser el enlace entre los Colegios de Notarios y las autoridades electorales.

Él yá, desde 1994, participó activamente en este tipo de actividades coordinando los esfuerzos de un grupo muy amplio de Notarios Públicos a lo largo y ancho del Distrito Federal y del País para poder atender diversas actividades comiciales.

A casi veinte años de distancia de la reforma de 1989, justo es reconocer que los Notarios Públicos han demostrado una vocación consistente como agentes de la democratización de las instituciones de nuestro país, ofreciendo garantías de confianza en diversas actividades de nuestra vida electoral.

Con la generosidad que les caracteriza, a través de la firma de este Convenio, los Notarios Públicos dan otra prueba de su compromiso con la democracia, al poner al servicio del IFE dos de los capitales más valiosos de los que disponen: la confianza de los ciudadanos en su rectitud y profesionalismo y sus conocimientos acumulados en la organización comicial.

Y, al hacer referencia a la generosidad de los Notarios Públicos, no me refiero precisamente a su decisión de prestar sus servicios de forma totalmente gratuita durante la jornada electoral y con un descuento del 25% desde la firma del presente Convenio y hasta el 31 de diciembre de 2009, lo que no es poco decir en una época como la nuestra, sino al hecho de poner al servicio de la democracia nacional, lo que sin duda constituye su recurso más valioso: el prestigio social construido tras décadas de esfuerzos continuados.

La firma de este Convenio tiene un significado claro: que el IFE considera relevantes las contribuciones de los Notarios Públicos a la confianza en la rectitud de la autoridad electoral y que los Notarios Públicos tienen en alta estima sus contribuciones a la democracia nacional.

Los desafíos que la reforma electoral de 2007 nos han impuesto constituyen un acicate para valorar esta coincidencia. La democracia, hoy y siempre, o es una obra colectiva o no lo es.

Por delante, en el 2009, tenemos el delicado compromiso de asegurar condiciones para que el ejercicio del voto de poco más de 77.9 millones de electores, se consume en condiciones de confianza, habrá de instalar el Instituto Federal Electoral poco más de 139,000 casillas en las cuales estarán también poco más de 81 millones de boletas electorales disponibles para el ejercicio del voto.

Muchas Gracias por su participación, Señores Notarios.

Enhorabuena por esta feliz circunstancia.

 
 
 
 
 
 
 
     
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